Travel tales by Ana

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Estocolmo en 3 días

Estocolmo es una de esas ciudades que sorprenden desde el primer momento. Repartida entre islas y unida por puentes, combina un casco histórico con mucho encanto, museos únicos y barrios modernos donde apetece perderse sin un rumbo fijo. A pesar de ser la capital de Suecia, es una ciudad tranquila, muy cómoda para recorrer a pie y con un transporte público que facilita moverse entre sus distintos rincones.

Yo la visité durante cuatro días, aunque realmente tuve tres días completos para recorrerla, ya que llegué el jueves al mediodía y regresé el domingo también a mediodía. Ese tiempo me pareció suficiente para conocer los imprescindibles, visitar varios de sus museos más famosos y disfrutar de la ciudad sin la sensación de ir corriendo de un sitio a otro.

En esta guía te cuento qué ver en Estocolmo en 3 días, con un itinerario realista basado en mi experiencia, recomendaciones de museos, lugares donde comer y varios consejos prácticos para que puedas organizar tu viaje de la forma más sencilla posible.

Resumen del contenido

QUÉ VER Y HACER EN ESTOCOLMO

Estocolmo está formada por varias islas conectadas entre sí por puentes, lo que hace que gran parte de la visita transcurra caminando junto al agua. Aunque el transporte público funciona muy bien, muchos de los principales atractivos pueden recorrerse a pie si organizas el itinerario por zonas. En tres días tendrás tiempo para descubrir el casco histórico de Gamla Stan, visitar algunos de los museos más conocidos de la isla de Djurgården y terminar explorando miradores, estaciones de metro y otros rincones menos turísticos.

Día 1: Gamla Stan y el centro histórico

Si llegas a Estocolmo en tren, autobús o con el Arlanda Express, lo más probable es que empieces el recorrido en los alrededores de la Estación Central. Desde aquí puedes recorrer la ciudad perfectamente a pie, ya que los principales lugares de interés de este primer día se encuentran muy cerca unos de otros.

Antes de adentrarte en el casco histórico, merece la pena pasear por Drottninggatan, una de las calles comerciales más conocidas de la ciudad. Llena de tiendas, cafeterías y ambiente a cualquier hora del día, es una buena forma de empezar a descubrir el lado más urbano de Estocolmo.

Desde allí, acércate hasta el Ayuntamiento de Estocolmo (Stockholms stadshus), uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y famoso por acoger cada año el banquete de los Premios Nobel. Aunque su exterior ya merece la visita, también puedes entrar si te interesa conocer sus salones y subir a la torre durante los meses en los que está abierta al público.

Jardines del Ayuntamiento de Estocolmo

Tras cruzar el puente llegarás a Gamla Stan, el casco histórico de Estocolmo y, para muchos, el rincón con más encanto de toda la ciudad. Aquí mi recomendación es muy sencilla: olvídate un poco del mapa y piérdete por sus calles empedradas. Más allá de los lugares imprescindibles, gran parte de la magia está en descubrir pequeñas plazas, callejones y fachadas de colores sin seguir un recorrido demasiado marcado.

Entre los lugares que no deberías perderte se encuentran el Palacio Real, donde puedes visitar algunas de sus estancias si te interesa conocer el interior, y el cambio de guardia, siempre que coincida con el horario de tu visita. Muy cerca también encontrarás la Catedral de Estocolmo (Storkyrkan), la iglesia más antigua de la ciudad, donde se encuentra una de las esculturas más conocidas de Suecia: San Jorge y el dragón.

💡 Curiosidad: aunque representa a San Jorge y el dragón, su significado es muy diferente al que conocemos en Aragón y Cataluña. En Suecia, la escultura conmemora la victoria de Sten Sture el Viejo sobre el ejército danés en la Batalla de Brunkeberg (1471), por lo que simboliza un acontecimiento histórico y no la famosa leyenda de la princesa.

Continúa el paseo hasta Stortorget, la plaza más famosa de Gamla Stan, rodeada por sus icónicas casas de colores. Muy cerca también encontrarás Mårten Trotzigs Gränd, considerada la calle más estrecha de Estocolmo, con apenas 90 centímetros de ancho en su punto más angosto.

Para terminar el día, puedes seguir recorriendo las calles del barrio sin un rumbo fijo o cruzar el puente hacia Södermalm, donde encontrarás algunos de los mejores miradores de la ciudad. Si prefieres dejar esa zona para el tercer día, una buena alternativa es cenar en Gamla Stan y probar las tradicionales albóndigas suecas en alguno de sus restaurantes más conocidos.

Stortorget

Día 2: Isla de los museos

El segundo día lo dedicaría a Djurgården, una de las islas más agradables de Estocolmo y donde se concentran algunos de los museos más importantes de la ciudad. Dependiendo del tiempo que quieras dedicar a cada uno, podrás visitar dos o tres en una misma jornada, aunque si eres muy amante de los museos quizá prefieras repartirlos en más días.

Yo visité Vasa Museum, The Wreck Museum, ABBA The Museum, Junibacken y Skansen, una combinación que me pareció muy completa porque mezcla historia, cultura, música y espacios al aire libre.

El Vasa Museum alberga el único barco del siglo XVII conservado casi por completo en el mundo. Lo más impresionante no es tanto el museo como el propio barco, que ocupa prácticamente todo el edificio y se conserva en un estado increíble después de haber permanecido más de 300 años bajo el agua.

💡Curiosidad: el Vasa se hundió apenas unos minutos después de zarpar en su viaje inaugural. Un error en su diseño hizo que una ráfaga de viento lo escorara y terminara hundiéndose frente a la costa de Estocolmo.

Vasa

Justo al lado se encuentra The Wreck Museum, al que muchas veces puedes acceder con una entrada combinada junto al Vasa Museum.

A diferencia del Vasa, este museo apuesta por una experiencia mucho más interactiva. Encontrarás recreaciones digitales, realidad virtual y distintas actividades que permiten descubrir cómo trabajan los arqueólogos submarinos y qué otros pecios permanecen ocultos bajo el mar. Si viajas con niños o simplemente buscas un museo diferente, me pareció una visita muy entretenida.

Wreck museum

Tanto si eres fan de ABBA como si simplemente has visto Mamma Mia!, este es uno de esos museos que merece mucho la pena. Más allá de recorrer la historia del grupo, conocer cómo se formó, ver sus trajes originales, discos y objetos personales, todo está planteado para que el visitante participe y se lo pase bien.

A lo largo de la visita podrás grabar una canción en un estudio, hacer karaoke, bailar junto a los integrantes de ABBA gracias a un holograma, crear la portada de tu propio disco, posar con algunos de sus vestuarios o disfrutar de una divertida silent disco con sus canciones más conocidas. Es un museo muy interactivo, lleno de actividades y rincones para hacer fotos.

Mi opinión: fue uno de los museos que más disfruté en Estocolmo. Entre una actividad y otra se me pasaron las horas volando, así que, aunque no seas un seguidor incondicional del grupo, creo que es una experiencia muy entretenida y diferente. Si además eres fan de ABBA o de Mamma Mia!, probablemente se convierta en una de las visitas imprescindibles de tu viaje.

ABBA The Museum

Junibacken

Si viajas con niños, probablemente sea uno de los museos que más disfrutarán. Está dedicado a los personajes de Astrid Lindgren, especialmente Pippi Calzaslargas, y combina escenarios, zonas de juego y un recorrido en tren que encanta a los más pequeños.

Aunque fui siendo adulta, también me pareció una visita curiosa y diferente.

Junibacken museum

Skansen

Más que un museo, Skansen es un enorme museo al aire libre donde se recrea cómo era la vida tradicional sueca hace siglos. Además de las casas históricas y talleres artesanales, también cuenta con un pequeño parque zoológico con especies propias de los países nórdicos.

💡 Mi experiencia: viajé en pleno verano y, debido al calor, muchos animales permanecían resguardados en sus refugios, por lo que algunos apenas se dejaban ver. Aun así, el parque merece la pena por el entorno y por las recreaciones históricas.

Entrada Skansen

Estos son los museos que yo visité y que puedo recomendar de primera mano, pero Estocolmo cuenta con muchas más opciones para todos los gustos. Si te interesa conocer la historia y las tradiciones del país, el Nordiska Museet es una de las visitas más completas. Si prefieres profundizar en la época vikinga, el Viking Museum ofrece una experiencia muy entretenida e interactiva. Y, para los amantes de la música electrónica, el Avicii Experience permite descubrir la vida y la carrera del famoso DJ sueco a través de una exposición inmersiva.

Día 3: Miradores, estaciones de metro y últimos paseos

Para el último día te propongo descubrir una cara diferente de Estocolmo, alejándote un poco de los monumentos más conocidos y disfrutando de algunos de sus rincones más especiales.

Puedes empezar la mañana recorriendo algunas de las estaciones de metro más famosas de la ciudad. Conocido como la galería de arte más larga del mundo, el metro de Estocolmo cuenta con numerosas estaciones decoradas por artistas, convirtiendo un simple trayecto en una visita más del viaje.

Si no quieres desplazarte demasiado, una de las más fáciles de ver es T-Centralen, situada en pleno centro y decorada con sus característicos motivos en tonos azules. Otra de las más fotografiadas es Stadion, famosa por el arcoíris pintado sobre la roca, aunque hay muchas más repartidas por la ciudad si te apetece dedicarles algo más de tiempo.

Después puedes acercarte a Kungsträdgården, uno de los parques más populares de Estocolmo. Dependiendo de la época del año, es habitual encontrar conciertos, festivales, mercadillos o diferentes eventos al aire libre, por lo que siempre merece la pena echar un vistazo antes de continuar la ruta.

Por la tarde, mi recomendación es poner rumbo a Södermalm, uno de los barrios con más personalidad de la ciudad y donde encontrarás algunos de los mejores miradores de Estocolmo. Monteliusvägen y Skinnarviksberget son dos de los más conocidos y ofrecen unas vistas espectaculares del Ayuntamiento, Gamla Stan y el resto de las islas.

💡 Mi consejo: si puedes, intenta visitar Monteliusvägen o Skinnarviksberget al atardecer. No tiene por qué ser este tercer día; cualquier tarde con buen tiempo es un momento perfecto para disfrutar de las vistas sobre Gamla Stan y el resto de las islas.

Para terminar el viaje, puedes dedicar un rato a hacer las últimas compras, tomar un fika en alguna cafetería o simplemente volver a pasear por las calles que más te hayan gustado antes de despedirte de Estocolmo.

T-Centralen

DÓNDE COMER EN ESTOCOLMO

La gastronomía sueca va mucho más allá de las famosas albóndigas. Durante tu viaje a Estocolmo encontrarás desde cafeterías donde disfrutar del tradicional fika hasta restaurantes con cocina típica y locales con propuestas más originales. Estos son algunos de los sitios que probé y que volvería a recomendar.

Albóndigas suecas

Si hay un plato que tienes que probar durante tu viaje a Estocolmo, son las famosas albóndigas suecas. Yo las probé en Slingerbulten, en pleno Gamla Stan, y la verdad es que estaban muy buenas. Es una opción perfecta para hacer una parada durante el primer día, ya que se encuentra en el centro histórico y puedes aprovechar para probar uno de los platos más típicos de Suecia.

Aifur Krog & Bar

Si buscas algo más que simplemente sentarte a comer, Aifur Krog & Bar es una experiencia bastante diferente. Se trata de una taberna ambientada en la época vikinga, donde todo está pensado para meterte en el papel: la decoración, el ambiente y hasta la forma de anunciar a los comensales cuando llega la hora de cenar, utilizando un gran cuerno. 😂

Puedes ir tanto a comer como a cenar, aunque por el ambiente creo que es especialmente divertido para una cena. También puedes simplemente acercarte a tomar algo si no quieres hacer una comida completa.

Kaffe Kopen

Y, por supuesto, no podía faltar un buen fika. En Café Kopen, en Stortorget, probé uno de esos cinnamon buns enormes que ves por todas partes en Suecia. El nuestro estaba buenísimo y, además, el sitio está en una ubicación perfecta para hacer una parada mientras recorres Gamla Stan.

Otro dulce que merece la pena probar es el cardamom bun, el bollo de cardamomo. Lo encontrarás en muchísimas cafeterías de la ciudad.

💡 Consejo: Si quieres ahorrar en comida, en Estocolmo encontrarás muchos supermercados y tiendas 7-Eleven donde comprar algo rápido entre visitas. Nosotros recurrimos a ellos en alguna ocasión y son una opción práctica para no tener que sentarte a comer en un restaurante en cada comida.

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA VIAJAR A ESTOCOLMO

Antes de viajar a Estocolmo, hay algunas cosas que conviene tener en cuenta para organizar el viaje y moverse por la ciudad con facilidad.

Moneda y pagos

La moneda oficial de Suecia es la corona sueca (SEK), aunque durante mi viaje prácticamente no utilicé efectivo. Pagué todo con tarjeta o directamente con el móvil, desde restaurantes y tiendas hasta el transporte público.

Yo utilicé Revolut durante todo el viaje y me resultó muy cómodo, especialmente porque puedes pagar directamente en moneda local sin tener que llevar efectivo encima. Si todavía no tienes una cuenta, puedes consultar aquí mi [guía de Revolut]

Idioma

El idioma oficial es el sueco, pero no tendrás ningún problema para comunicarte en inglés. Prácticamente todo el mundo que nos encontramos hablaba inglés con bastante fluidez, tanto en restaurantes y museos como en transporte y tiendas.

Cómo moverse por Estocolmo

Estocolmo cuenta con una red de transporte público muy completa, con metro, autobuses, trenes, tranvías y algunos ferris que conectan las diferentes islas de la ciudad.

Para estancias cortas, ni siquiera necesitas comprar una tarjeta de transporte física: puedes utilizar directamente tu tarjeta bancaria contactless o el móvil para acceder al metro y utilizar el transporte. Además, algunos de los ferris forman parte de la red de transporte público, por lo que en determinados trayectos pueden ser una alternativa muy cómoda -y mucho más bonita- para moverte por la ciudad.

Cómo llegar desde el aeropuerto de Arlanda

Si aterrizas en Arlanda, tienes varias opciones para llegar al centro de Estocolmo. La más rápida es el Arlanda Express, que conecta directamente el aeropuerto con la Estación Central en unos 18 minutos. También existen alternativas más económicas en autobús si no tienes tanta prisa.

Nosotros utilizamos el Arlanda Express y pagamos unos 95 € por tres personas ida y vuelta, es decir, alrededor de 30 € por persona.

¿Dónde guardar el equipaje?

Si llegas antes de poder hacer el check-in o tienes unas horas entre el check-out y tu vuelo, puedes dejar el equipaje en las taquillas de las estaciones.

Nosotros utilizamos tanto las de la Estación Central como las de la estación de autobuses, y hay una diferencia de precio bastante importante. En nuestro caso, una taquilla grande durante unas horas en la estación de tren nos costó unos 14 €, mientras que en la estación de autobuses pagamos 31 € por 24 horas por una taquilla grande en la que pudimos guardar tres mochilas grandes.

⚠️ ¡Ojo si utilizas las taquillas de la estación de autobuses! ⚠️

Aunque puedes contratar una taquilla durante 24 horas, la estación cierra durante la madrugada. A nosotras nos pasó que dejamos las mochilas allí pensando que podríamos recogerlas a cualquier hora y, cuando fuimos a buscarlas después de medianoche, la estación estaba cerrada. Tuvimos que esperar hasta que volviera a abrir.

Antes de dejar el equipaje, comprueba el horario de apertura de la estación, especialmente si tienes pensado recogerlo de madrugada.  

Que no te pase como a mí !!!

Comprar entradas con antelación

Si tienes claro qué museos quieres visitar, especialmente durante los meses de mayor afluencia, te recomiendo reservar las entradas con antelación. Así podrás asegurarte el acceso en el horario que te interese y evitar perder tiempo haciendo cola.

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MAPA

Para que puedas organizar el viaje fácilmente, he preparado este mapa con todos los lugares que aparecen en la guía: qué ver, museos, estaciones de metro, restaurantes, cafeterías y otros puntos de interés.