Excursión a Islas del Rosario: Expectativa vs. Realidad
Cuando viajas a Cartagena de Indias, una de las excursiones más recomendadas (y vendidas) es la visita a las Islas del Rosario. Playas de arena blanca, agua turquesa, snorkel, música, buen ambiente… o al menos eso es lo que prometen.
Como teníamos tiempo de sobra en Cartagena y en San Andrés no habíamos podido disfrutar del mar todo lo que nos habría gustado, decidimos contratar el famoso tour de cinco islas VIP. La idea era pasar un día entero entre playas bonitas, snorkel y relax.
¿Fue una buena decisión? En este post te cuento qué incluía el tour, qué esperábamos y cómo fue realmente la experiencia, para que tú decidas si merece la pena.
Resumen del contenido
LO QUE PROMETÍAN: EL TOUR DE 5 ISLAS VIP
El tour que contratamos se llamaba cinco islas VIP y, leído así tal cual lo presentan, la verdad es que suena bastante completo. Esto es lo que incluía según la información que nos enviaron:
La salida era desde el puerto de Cartagena, con transporte en bote deportivo, música durante el trayecto y una botella de agua fría incluida. Además, desde la salida hasta llegar a las Islas del Rosario ofrecían free shots, bastante fuertes, aunque no nos explicaron exactamente de qué eran.
Durante el recorrido iba con nosotros un coordinador bilingüe, que hacía de guía y nos iba explicando algunos puntos del trayecto, como la vista panorámica del Fuerte de Boca Chica.
Una vez en las islas, el tour ofrecía dos opciones:
Snorkel en Isla Grande, con el equipo incluido
O visitar el Oceanario, cuya entrada se pagaba aparte
Después, la siguiente parada era en Playa Encantada, en Isla Grande, donde nos recibían con una bebida de bienvenida y tiempo libre para disfrutar de la playa.
Más tarde, el tour continuaba hacia Playa Blanca (Isla Barú), concretamente al Mambo Beach Club. Allí incluían un bono de 30.000 pesos colombianos para comer a la carta. Por ejemplo, si elegías un plato de 25.000 pesos y una bebida de 5.000, no tenías que pagar nada extra. Si el consumo superaba ese importe, se pagaba la diferencia.
El plan seguía con la visita a Isla Tierra Bomba, al Anaho Beach Club, donde había show con DJ en vivo. El tour también incluía seguro de accidentes.
En cuanto al regreso, había varias opciones:
Retorno a Cartagena sobre las 4:30 de la tarde
Quedarse más tiempo en Tierra Bomba para disfrutar del atardecer
O contratar la actividad opcional de plancton bioluminiscente, en cuyo caso el regreso era alrededor de las 9 de la noche
Sobre el papel, el plan prometía un día completo, variado y con opciones para todos los gustos.
Mapa del tour por las islas y playas de Cartagena
LA REALIDAD: UN DÍA LARGO CON LUCES Y SOMBRAS
La realidad del tour empezó ya desde primera hora de la mañana. Teníamos que estar en el puerto deportivo sobre las 7:30, ya que en teoría salíamos a las 8:00. El problema es que había muchísimos grupos y agencias diferentes, y al final nuestro barco no salió hasta casi pasadas las 8:30 de la mañana. Eso significó estar una hora esperando con bastante gente alrededor y con el calor que ya hace en Colombia a esas horas.
Una vez en el bote, la experiencia mejoró. El barco estaba bien, había música, buen ambiente y los guías fueron agradables y profesionales. Durante el trayecto nos hicieron la explicación panorámica del Fuerte de Boca Chica, que estuvo interesante y ayudó a amenizar el camino.
La primera parada fue el snorkel en Isla Grande (yo no entré al Oceanario). El snorkel fue correcto, pero sin más. Vimos algunos peces y algo de fondo marino, pero no fue un sitio especialmente espectacular, y además el tiempo fue bastante limitado. No te da margen para explorar con calma o disfrutarlo demasiado. Al menos nos dieron una botellita de agua fría, que con el calor se agradece mucho.
Después de eso, llegamos a Isla Grande, a la playa de Playa Encantada, y aquí la experiencia fue claramente mejor. Estuvimos alrededor de 45 minutos o una hora en una playa bastante tranquila, casi semiprivada. Éramos nosotros y un pequeño grupo más, muy poca gente. Nos recibieron con un cóctel de bienvenida, muy rico y refrescante, y pudimos relajarnos en hamacas, tanto a la sombra como al sol, y bañarnos en un mar muy claro y agradable. Sin duda, fue uno de los mejores momentos del día.
El contraste llegó al llegar a Playa Blanca, en Isla Barú, que fue la gran decepción del tour. Yo esperaba algo parecido a lo anterior: un beach club más cuidado, separado y con cierta sensación de exclusividad. La realidad fue todo lo contrario.
Aunque lo llaman “beach club privado”, en realidad es uno más entre muchos, todos pegados unos a otros, con muchísimos barcos, gente bajando a la vez, aglomeraciones, ruido y una sensación constante de caos. Nada que ver con la idea de playa tranquila que tenía en mente.
La comida, eso sí, estaba bastante bien, y cumplió con lo prometido. En nuestro caso, lo mejor fue haber elegido la opción del plancton bioluminiscente, porque eso nos permitió quedarnos más tiempo en Playa Blanca cuando la mayoría de la gente ya se había ido. En ese momento, con menos personas, la playa se disfrutó mucho más. Si no, prácticamente habríamos comido y nos habríamos ido sin apenas disfrutarla.
La actividad del plancton estuvo muy bien organizada al principio. Nos dieron una charla previa explicando qué es, por qué se produce y en qué condiciones se puede ver. El guía se notaba que sabía del tema y lo explicaba de forma clara. Cuando ya era de noche, nos llevaron en barco a otra zona donde podías tirarte al agua, que además estaba calentita, y ver el efecto del plancton. Fue una experiencia bonita y bastante especial.
También había la opción de contratar un servicio de fotógrafo, con fotos individuales o en grupo. Al principio no lo teníamos claro, pero al ver que con el móvil no se captaba nada bien, decidimos hacerlo y al menos nos llevamos un recuerdo decente.
El problema volvió a aparecer en el regreso. Todo estaba prácticamente a oscuras, los barcos llegaban a la orilla sin orden, había que bajarse casi saltando al agua, con prisas y sin demasiadas indicaciones. Se juntaban personas de distintas agencias, nadie tenía claro a quién seguir y el ambiente era bastante estresante. Después, nos subieron a autobuses completamente llenos, con prisas y sin apenas tiempo ni para cambiarnos.
En general, la experiencia me decepcionó un poco, porque me esperaba algo muy distinto. Hubo partes buenas, especialmente Isla Grande y el plancton, pero el conjunto se me hizo demasiado masificado, caótico y poco relajante. Personalmente, si se tiene tiempo, creo que es mucho mejor ir por libre, alojarse en Barú o en alguna zona más tranquila y disfrutar del mar sin prisas ni multitudes.
MI OPINIÓN FINAL: ¿LO RECOMENDARÍA?
Depende del tipo de viaje que estés buscando.
Si es tu primera vez en Cartagena, tienes pocos días y te apetece ver muchas cosas en un solo día, hacer fotos bonitas y tachar las Islas del Rosario de la lista, este tipo de excursión puede encajar. Está todo organizado, no tienes que preocuparte por la logística y sabes que, al menos, vas a conocer varias islas en una sola jornada.
Sin embargo, si lo que buscas es calma, disfrutar de la playa sin aglomeraciones y sentir que realmente desconectas, este tour probablemente no sea para ti. El ritmo es rápido, hay muchos grupos moviéndose a la vez y constantes subidas y bajadas del barco que, en algunos momentos, resultan más estresantes que relajantes.
Al final, para mí, el verdadero lujo no fue el “VIP” del tour, sino los pocos momentos de tranquilidad que tuvimos cuando la mayoría de la gente ya se había ido. Esos ratos, sin prisas y con menos gente alrededor, fueron los que más disfruté del día.
Personalmente, si volviera a la zona y tuviera tiempo suficiente, no repetiría esta excursión. Optaría por ir por libre, alojarme en Barú o en alguna isla cercana, en un hotel o resort más tranquilo, y disfrutar del mar y la playa con otro ritmo.
En resumen, no fue una mala experiencia, pero no fue lo que esperaba. Y cuando se viaja buscando desconectar, esa diferencia se nota.




