Cómo tener internet en el extranjero sin complicarte
Viajar con internet hoy en día es casi imprescindible. Usamos el móvil para todo: mapas, reservas, transporte, horarios, entradas o simplemente para avisar de que hemos llegado bien. Por eso, para mí, tener conexión cuando viajo no es un extra, es algo básico para viajar tranquila.
Cuando viajo por Europa, normalmente no tengo problema, porque gracias al roaming puedo usar mi tarifa habitual sin pagar más. Aun así, siempre recomiendo revisar bien qué incluye cada contrato, porque depende mucho de la compañía. El problema llega cuando sales de Europa o viajas a países donde tu tarifa no cubre los datos, porque ahí usar el móvil puede salir muy caro.
Por eso, siempre que viajo fuera de Europa o a destinos sin roaming, utilizo Holafly para tener internet desde el primer momento.
Antes dependía mucho del WiFi de hoteles, cafeterías o aeropuertos. A veces funcionaba, pero muchas otras era lento o directamente no había señal cuando más la necesitabas. Más de una vez me vi dando vueltas sin saber muy bien por dónde ir, solo por no tener conexión en ese momento. Desde que empecé a usar eSIM, eso dejó de ser un problema.
Una eSIM es una tarjeta digital que se instala directamente en el móvil. No tienes que cambiar tu SIM física ni buscar una tienda al llegar. La compras antes de viajar, te envían un código QR, lo instalas en casa tranquilamente y, cuando aterrizas, ya tienes datos funcionando.
La primera vez que la usé pensé que sería complicado, pero en realidad fue súper fácil. En pocos minutos lo tenía todo preparado y, desde entonces, siempre viajo con internet nada más llegar al destino.
En viajes como Colombia, Suiza o Nueva York, Holafly siempre me ha funcionado bien. La conexión ha sido estable y, en muchos países, tiene datos ilimitados, lo que da muchísima tranquilidad. Puedes usar Google Maps, buscar información, reservar actividades o moverte sin estar pendiente de cuánto te queda.
Otra cosa que valoro mucho es que no hay sorpresas en la factura. Pagas lo que cuesta la eSIM y ya está. No hay cargos raros después, algo que antes sí me preocupaba cuando usaba roaming fuera de Europa o tarjetas locales.
Yo siempre la compro antes de salir de casa, con WiFi y sin prisas. Así sé que cuando llego al aeropuerto solo tengo que activar los datos y listo. Para mí, empezar un viaje así marca una diferencia enorme, sobre todo en ciudades grandes donde necesitas orientarte rápido.
Eso sí, antes de comprar, es importante comprobar que tu móvil sea compatible con eSIM. No todos los modelos lo son, y conviene revisarlo antes para evitar sorpresas.
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Mucha gente prefiere comprar una SIM local al llegar, y es una opción válida. Pero, sinceramente, para mí la comodidad de llevarlo ya preparado es un puntazo a favor. No tienes que sacar tu tarjeta, no corres el riesgo de perderla, no tienes que buscar tiendas nada más aterrizar y empiezas el viaje con todo bajo control.
Para mí, lo más importante es esa tranquilidad de llegar a un sitio, encender el móvil y poder ver cómo llegar al hotel, cómo moverme o dónde estoy. Sentirme ubicada desde el primer momento, sin estrés y sin preocupaciones.
Desde que viajo así, voy mucho más relajada. Empiezo el viaje disfrutando desde el primer día.
Y al final, de eso se trata: de viajar con las cosas importantes bajo control y sin complicaciones innecesarias.